A cierta edad, cuando se tiene una pareja establecida, estos placeres se comparten y pueden ser viajes, objetos, salidas, entre otros. En lo que todos coinciden es en que el mayor placer o felicidad que puede llegar es el de la venida de un ser a la Tierra; sí, me refiero al nacimiento de un retoño. Sin duda alguna, esta llegada podría ser la cumbre de toda relación amorosa, lo cual llenará de ternura y dicha la existencia de los Padres.
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